Fútbol
para todos, procrear,
asignación por hijo, Argentina trabaja, pero ¿cuándo entrará
en vigencia el plan: Un libro para todos? La respuesta es, tristemente, nunca.
De los 98 planes y programas lanzados por el
Gobierno nacional,
únicamente, 4 son lanzados por el ministerio de educación. Así que la esperanza
de que la población argentina pueda disfrutar de una gran lectura y de crear
una gran biblioteca se desvanece.
La escasa cantidad de bibliotecas públicas no ayuda
mucho. Apenas existen 13 bibliotecas públicas para ser repartidas entre casi
800.000 habitantes que viven en el Gran San Miguel de Tucumán. Obviamente no
contamos la poca difusión y uso que se les da a estas.
Un gobierno que se enorgullece de haber lanzado el
plan Conectar igualdad; plan que
adhiere al programa internacional One
laptop per children (Una laptop por chico). Un nombre que no se condice con
la acciones, ya que las netbooks no son para los niños de todo el país.
Pareciese que el gobierno se olvida de que administra el país de 44 millones de
personas.
Alberto
Sileoni, ministro de educación nacional, asegura que las
netbooks llegaron a un millón ochocientos mil chicos, que sería un total de
casi 5.000 escuelas. ¿Qué relevancia tuvo el plan en niveles educativos? En el
año 2013, Clarín publicó que hubo 50.000 alumnos de escuelas públicas que
migraron hacia las privadas, a pesar de que las matrículas de estas crecen sin
escrúpulos.
Estigmatización
al Fracaso
¿El fracaso es una derrota o un crecimiento? En
agosto de 2014, Fabián Scotti, director de la Escuela
de Educación de Secundaria Nº 12 de Moreno y persona afín al kirchnerismo,
solicitó a los maestros de su escuela que no pusieran promedios inferiores a
siete; y que si en el segundo cuatrimestre existía algún desaprobado, se lo
debía pasar por alto.
Al final la frase “de los errores se aprende” no
puede ser aplicada en la Escuela de Moreno. Donde los chicos nunca conocerán
sus errores y, por ende, no podrán corregirlos.
Otra medida tomada por Daniel Scioli, gobernador de
la provincia de Buenos Aires, fue La Resolución 1057/14 de la Dirección General
de Cultura y Educación bonaerense: no elimina los aplazos pero si borra del
sistema las notas del 1 al 4.
Andrés
Oppenheimer, en su último libro: ¡Crear o Morir! Enumera los diversos
fracasos de distintos inventores e innovadores que los llevaron a donde están
hoy y les permitieron perfeccionar sus distintos inventos y proyectos.
¿Acaso será que el kirchnerismo teme exponer los
problemas de educación con sus notas? ¿O simplemente no saben interpretar lo
que en realidad dicen las notas? Lo cierto es que la solución no puede ser
eliminar los aplazos ya que esto es una promoción a la inoperancia y a la
creación de un sistema poblado de ignorantes. Porque es más fácil comprar a
alguien que no sabe que a una persona bien informada. “El sistema levanta
copas, ya dormida está la sociedad”.
Como
maestra la mejor la es lectura
La historia da miles de ejemplos de personas que
salieron de la pobreza a base de lectura y educación. Uno de los más
emblemáticos es el de Albert Einstein,
es físico más importante de la primera mitad del siglo XX. En la primaria no
sobresalto por sus grandes calificaciones, incluso se creía que tenía dislexia
y aprendió a hablar correctamente recién a la edad de 13 años. Hasta que leyó los
libros de divulgación científica de Aaron Bernstein los que marcaron su interés
y su futura carrera.
Otro ejemplo, es Stephen King, el maestro de la literatura de horror, fue abandonado
por su padre cuando apenas era un niño. Su madre tuvo que trabajar arduamente
jornadas a días enteros para que él y su hermano pudieran comer y recibir una
educación de calidad. Todos los ahorros iban para libros. Cuando mamá volvía de
trabajar pedía a sus hijos un informe escrito de los libros que habían leído
durante el día.
Uno de los más conmovedores es el de Ben Carson, el primer afroamericano que
llegó a ser director del Hospital Jhons
Hopkins. Sus padres se divorciaron cuando él apenas tenía ocho años, por lo
que quedó al cuidado de su madre. El pequeño Ben tuvo problemas de aprendizaje,
llegó a ser el peor alumno de su clase. Por lo que la Sra. Carson decidió intervenir y reducir las horas que su hijo
pasaba frente a la televisión; para obligarlo a leer dos libros semanales con
un informe escrito.
Existen varios factores en común entre estas
personalidades del mundo. Problemas socio-económicos, madres sacrificadas,
padres ausentes, problemas con la educación. Pero aun así ellos lograron salir
de abajo. ¿Por qué un niño de una villa argentina no podría ser un gran
escritor, un neurocirujano o un físico?
Las respuestas son muchas: la falta de bibliotecas
públicas o libros al alcance de la mano; la falta de empleo; un gobierno que
privilegia la entrega de netbooks sin antes crear una base de estudio que
permita la enseñanza de un uso apropiado para el computador.
El kirchnerismo ha sido un creador de un país donde
no se puede. Una Argentina donde ningún plan pudo evitar el vergonzoso puesto
59 (de 65 países) en las pruebas PISA.
Una sociedad dormida que cree el mito de que sólo se puede crecer con ayuda. Un
gobierno que merece el aplazo que él mismo quiere borrar.
Fuentes:
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