domingo, 30 de agosto de 2015

Lunita de Tucumán.

Yo no le canto a la luna / Porque alumbra nada más / Le canto porque ella sabe / De mi largo caminar / Le canto porque ella sabe / De mi largo caminar. La luna atestiguó el enojo tucumano por séptima vez consecutiva.

A una hora del inicio, los jóvenes del Partido Obrero arrojaban las brasas del asado del mediodía. Hace 4 días que acampan en plaza independencia, frente a Casa de Gobierno. Piden la liberación de su compañero, José Kobak.

Aparecen las primeras personas. Traen botellas, latas, cacerolas, cualquier instrumento que haga ruido sirve. Hombres, niños y mujeres, sin afiliación política, se hacen presentes en este domingo de familia. Alberto Lebbos, referente social –padre de Paulina Lebbos, víctima de la impunidad-, pega carteles con el rostro de su hija, para ver si así la muerte de su hija pesa en la conciencia de los que entran por esas puertas.

El pueblo unido jamás será vencido” empieza a convertirse en el himno común de los manifestantes. Alrededor de las 20 horas, la gente desplaza el doble vallado y se instala en la rampla y en las escaleras del edificio público. Jóvenes con altavoces comienzan los cantos, que son secundados por el resto de las personas.

Los insultos cesan cuando uno de los portadores del megáfono inicia su: “Oíd mortales grito sagrado”, que más tarde finalizará con el clásico “Oh juremos con gloria morir”. Las personas golpean sus bombos con más fuerza, saltan y se abrazan unos a otros.
La cuadra 25 de mayo ya está llena y la gente empieza a caer a la plaza. La juventud radical y los militantes del pro ya están instalados. Algunas personas reparten banderas, otras las agitan con vehemencia.

Alrededor de las 21 horas las gotas que caen se convierten en una fuerte corriente. La plaza ya está a un 40%. Ahora el pueblo pide “Elecciones”, porque no se encuentran conformes con los resultados que arrojaron las del domingo 23. Consideran que hubo “fraude”, según lo dicen sus cánticos.

“La patria se hizo a caballo” dice un gaucho que se acercó a la marcha. Aparecen personas con máscaras que tienen el rostro de Juan Manzur,  jóvenes del partido comunista agitan sus banderas con rostros del “Che” y de “Mao”, otros llevan una cinta negra en el hombro porque consideran que “murió la democracia”. Los niños se apoyan sobre la cabeza de sus padres y también entonan cantos contra el gobierno. Los policías, como si no estuvieran allí, hablan y se ríen, esta vez no tienen órdenes de reprimir.

El pueblo estalla en una ovación cuando ve el drone de la cadena televisiva Todo Noticias. “Tucumán, Tucumán, Tucumán”, se hace escuchar en la televisión nacional. Las personas levantan los brazos hacia el cielo y saltan.

De repente, los bombos se callan. Todos se miran y miran a su alrededor para ver qué sucede. Cuando al fin se vuelven a entonar las estrofas sagradas, esta vez, a capela.

Así, ante la atenta vigilante nocturna, los tucumanos cerraron una semana de protestas y de quejas, que todavía no tienen respuesta. Más cuando salga la luna cantaré, cantaré / A mi tucumán querido cantaré, cantaré, cantaré.

1 comentario:

  1. Me gusta, tengo un par de comentarios y una corrección que se la haré luego... Siga escribiendo...

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