Yo
no le canto a la luna / Porque alumbra nada más / Le canto porque ella sabe / De
mi largo caminar / Le canto porque ella sabe / De mi largo caminar.
La luna atestiguó el enojo tucumano por séptima vez consecutiva.
A una hora del inicio, los jóvenes del Partido Obrero
arrojaban las brasas del asado del mediodía. Hace 4 días que acampan en plaza
independencia, frente a Casa de Gobierno. Piden la liberación de su compañero, José Kobak.
Aparecen las primeras personas. Traen botellas,
latas, cacerolas, cualquier instrumento que haga ruido sirve. Hombres, niños y
mujeres, sin afiliación política, se hacen presentes en este domingo de
familia. Alberto Lebbos, referente social –padre de Paulina Lebbos, víctima de
la impunidad-, pega carteles con el rostro de su hija, para ver si así la
muerte de su hija pesa en la conciencia de los que entran por esas puertas.
“El pueblo
unido jamás será vencido” empieza a convertirse en el himno común de los
manifestantes. Alrededor de las 20 horas, la gente desplaza el doble vallado y
se instala en la rampla y en las escaleras del edificio público. Jóvenes con
altavoces comienzan los cantos, que son secundados por el resto de las
personas.
Los insultos cesan cuando uno de los portadores del
megáfono inicia su: “Oíd mortales grito
sagrado”, que más tarde finalizará con el clásico “Oh juremos con gloria morir”.
Las personas golpean sus bombos con más fuerza, saltan y se abrazan unos a
otros.
La cuadra 25 de mayo ya está llena y la gente
empieza a caer a la plaza. La juventud radical y los militantes del pro ya
están instalados. Algunas personas reparten banderas, otras las agitan con
vehemencia.
Alrededor de las 21 horas las gotas que caen se
convierten en una fuerte corriente. La plaza ya está a un 40%. Ahora el pueblo
pide “Elecciones”, porque no se
encuentran conformes con los resultados que arrojaron las del domingo 23.
Consideran que hubo “fraude”, según lo dicen sus cánticos.
“La patria se hizo a caballo” dice un gaucho que se
acercó a la marcha. Aparecen personas con máscaras que tienen el rostro de Juan
Manzur, jóvenes del partido comunista
agitan sus banderas con rostros del “Che” y de “Mao”, otros llevan una cinta
negra en el hombro porque consideran que “murió
la democracia”. Los niños se apoyan sobre la cabeza de sus padres y también
entonan cantos contra el gobierno. Los policías, como si no estuvieran allí,
hablan y se ríen, esta vez no tienen órdenes de reprimir.
El pueblo estalla en una ovación cuando ve el drone
de la cadena televisiva Todo Noticias.
“Tucumán, Tucumán, Tucumán”, se hace
escuchar en la televisión nacional. Las personas levantan los brazos hacia el
cielo y saltan.
De repente, los bombos se callan. Todos se miran y
miran a su alrededor para ver qué sucede. Cuando al fin se vuelven a entonar
las estrofas sagradas, esta vez, a capela.
Así, ante la atenta vigilante nocturna, los
tucumanos cerraron una semana de protestas y de quejas, que todavía no tienen
respuesta. Más cuando salga
la luna cantaré, cantaré / A mi tucumán querido cantaré, cantaré, cantaré.
Me gusta, tengo un par de comentarios y una corrección que se la haré luego... Siga escribiendo...
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