Parece que las órdenes de amor al prójimo y de no
agresión que predicaba el kirchnerismo se quedaron en el olvido. Los tapes del
programa―ultraoficialista—678 en los
que se hablaba de violencia opositora, las predicas de amor de Luis D’elia y las críticas a Periodismo Para Todos por usar un “fuck you” como símbolo, se volvieron
obsoletas dentro de los miembros afines del gobierno. Hoy en día está en boga
la violencia oficialista.
La semana empezó con los dichos de Aníbal Fernández en contra del difunto
fiscal, Alberto Nisman. Con la
vehemencia que lo caracteriza, el jefe de gabinete acusó a Nisman de gastar
fondos públicos en “chicas y ñoquis”.
¿Qué habrá sido de la vida del jefe de gabinete que arremetía con violencia
contra los que se metían con la memoria de Néstor Kirchner? La cosa queda en lo
mismo de siempre: “haz lo que digo no lo que hago”. ¿Qué autoridad moral posee
un dirigente político que se escapó en el baúl de un auto? Hubiera sido más
fácil acusar al fiscal en vida, no cuando ya no puede defenderse.
Más cerca, en nuestra provincia, la senadora Beatriz Rojkés de Alperovich declaró
textualmente ante una víctima de las inundaciones: "Yo tengo diez mansiones, no una, y estoy acá. Yo puedo estar en
mi mansión ahora, pedazo de animal, vago de miércoles" Estamos ante la
vuelta del alcohol en gel a la hora de saludar a los pobres. La esposa del
gobernador respondió de esta manera ante los reclamos de una persona que sufrió
la catástrofe. Justamente sacar la cantidad de bienes que uno posee delante del
que acaba de perder gran parte de lo poco que tiene.
Derecho
a réplica
Aunque ya nada se puede hacer cuando se cometen
actos de bestialidad, aunque sea verbal, la senadora pidió una confusa
disculpa. Lamentó haber tratado de esa manera a la persona, y acusó sufrir
cansancio y estrés. Pero, arruinó todas las disculpas cuando culpó a la
oposición de haber armado esta pelea con el vecino.
Anibal Fernández salió en defensa de Rojkés de
Alperovich: “Cuando dice lo de las
mansiones, que tiene diez pero está acá, eso no es más que la respuesta a un
provocador, con lo cual, por más infeliz que sea la expresión lo que está
haciendo es respondiéndole a un provocador”.
Aunque no se arrepintió de sus dichos contra el
fallecido fiscal.
Poner
el ejemplo
Los políticos son las personas públicas de mayor
influencia, y son los que deberían poner el ejemplo al pueblo que gobiernan. Si
las personas que están en el poder no saben comportarse adecuadamente no
deberíamos sorprendernos por la falta de modales que hay en el país.
Desde la prepotencia con que los limpiavidrios arremeten contra el auto
de uno, hasta la violencia con la que un automovilista desprecia al pobre que
quizás sólo busque juntar unas monedas para comer.
Las discusiones de confitería por conflictos
políticos ya no se resuelven en buenos términos, alzar la voz y descalificar la
ideología es la moneda corriente de esos lugares.
El kirchnerismo no se encargó de mostrar un buen
comportamiento. Con periodistas afines que tiran constantes chicanas a la oposición,
con diarios que menosprecian marchas por justicia y con un Ministro de Economía que rechaza el uso de la corbata porque dice
estar del lado de la barbarie, del que hablaba Domingo Faustino Sarmiento.
Luego de que Cristina Fernández de Kichner abandone
el gobierno ¿Qué le deparará al futuro del país? ¿Podremos romper las
diferencias y la separación que el gobierno produjo en la sociedad? El país
pasó por peronismo y anti-peronismo durante la década del
’50. Ahora nos encontramos frente a los problemas, la falta de ubicuidad y
falta de respeto constante entre kirchneristas
y antikirchneristas.
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