Cristina
Fernández de Kirchner, presidenta de todos los argentinos,
¿reabrió las sesiones en el Ministerio
de la verdad? ¿O en el Congreso de la Nación? Difícil de contestar ya que
el discurso de tres horas y cuarenta minutos (el más largo desde que está al
mando del poder ejecutivo) fue, prácticamente, una imitación de las
telepantallas que aparecían en la película 1984; una adaptación de la famosa
novela de George Orwell.
Observada por senadores y diputados, tanto
oficialistas como opositores, y esperada por más de cien mil miembros del partido que la esperaban en Plaza de Mayo. La
presidenta lanzó un discurso en el que se encargó de enumerar sus logros desde que está al mando del país. Si es
que puede considerarse como logro los datos proporcionados por el INDEC.
En el discurso nos enteramos entre otras cosas que
la República Argentina ha sido desendeudada definitivamente, que el desempleo
es del 6,9% y que nuestros nuevos aliados económicos "Son chinos, pero no
son tontos".
El poder judicial actuó de Emmanuel Goldstein, el enemigo en el discurso. "¿Saben a quién citó el P... Iba a decir el Partido, el Poder
Judicial?". La Gran Hermana
fue vitoreada por todos los miembros de su partido durante cada embestida a los
jueces, que pagaron la factura por haber marchado el 18 de febrero. También se encargó de acusarlos de corrupción por los hechos que
sucedieron durante la época neoliberal "Nunca
del Poder Judicial citaron a los que vaciaron todo".
El Winston
Smith de la obra; aquél personaje sumiso, sin voz y que solo puede atinar a
quejarse en sus adentros; fue interpretado por la oposición. No tuvieron voz,
ni tampoco asistentes en el acto. Se limitaron a gesticular y a mirar, tarea no
muy diferente a la que suelen cumplir.
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