Stephen
King,
el maestro de la literatura de horror, es autor de la novela Cell. Novela escrita en 2006, que está
ambientada en un mundo apocalíptico donde los celulares transforman a los
humanos en zombis que no tienen la capacidad de razonar, ni de pensar. En la
narración, las personas que poseen teléfonos móviles reciben una señal, que
automáticamente los transforma en esos muertos
vivos.
El mundo que describe
el libro es tan símil al mundo que habitamos, que la línea que separa la
realidad de la ficción se vuelve muy delgada.
Esa señal que los
móviles, de la novela, recibían, aquí podrían llamarse tranquilamente: Whatsapp, Instagram, Twitter, etc. Estas
son las principales creadoras de zombis reales. Son las que obnubilan la mente
de las personas y borran la razón de las personas. Encuentre las siete
diferencias entre el mundo y la novela.
Es curioso como un
aparato, que nació para mejorar la comunicación entre las personas, ha
empeorado la manera en que nos relacionamos. Las reuniones entre amigos son
cada vez más aburridas. Las conversaciones dejaron de ser cara-a-cara para
volverse cara-a-pantalla. Las carcajadas se pusieron en peligro de extinción,
ahora la gente, prefiere aplaudir los chistes y los comentarios graciosos, por
medio de un “jaja”. La gente ya no atesora en su memoria los momentos
especiales. Prefieren que la memoria de su equipo los haga.
Se debe rechazar la
tecnofobia, pero también la dependencia del aparato. Debemos aprender los
límites y comprender que por educación y respeto el celular debe quedar
apagado, o como mínimo pasar a segundo plano en la escena.
Soy partidario de la
guitarra, del porrón y de las risas estrepitosas. Guarden sus celulares y miren
a la cara a su novia, a sus amigos y a sus familiares. Dominemos al celular, no
dejemos que él nos domine. Atesoren sus vivencias en sus mentes, un celular no
guarda emociones. No pida la clave del wi-fi en el bar, pida que lo apaguen. Comuniquémonos
entre nosotros.
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