miércoles, 27 de diciembre de 2017

Ahora sí: estoy como quiero

Pienso en lo lindo que sería morir en estos momentos. Con los pelos levantados por tanta velocidad, el viento lacerando mis ojos, la sonrisa de oreja a oreja. No, mi estimada/o, no se preocupe, no tengo tendencias suicidas, ni estoy ebrio. Pasa que ahora sí: estoy como quiero.

No me preocupa el hecho de no llevar casco. No me importa que la moto de mi amigo no esté preparada para el camino. Tampoco tiemblo ante los diferentes badenes, que apenas podemos sortear. Hoy estoy con con la gente que quiero, nada malo puede pasar.

Debíamos atravesar un kilómetro de tierra, arena y piedras para llegar al destino: el río. Pasaron los años pero nunca perdí esa costumbre de ir al río. Ese manantial de agua cobriza, esa tierra de insectos ansiosos de carne y sangre humana. Allí donde di mis primeros pasos y saqué mis primera mojarras.

A unos 50 metros ya puedo escuchar el monstruo Sebastián. Levanto la mirada y diviso una decenas de Balbos decorando la entrada. Hoy es navidad, hoy se festeja.

El agua está tibia. Con el primer paso, me siento en la gloria. Con el segundo, pateo una piedra, que me hace arrojar una metralleta de puteadas.

"Vamos a la isla", dice una de mis amigas. Y arrojo una carcajada porque el susodicho archipiélago es un montón de piedras en la mitad del río.

Porrón, charlas y sanguchitos de miga -los que sobrevivieron la noche anterior-. Quizás deberíamos haber traído la guitarra. Pero, cuando lo pienso bien, me doy cuenta que el agua y la humedad la habrían destrozado.

Aunque todos superamos las dos décadas, nadie perdió esa chispa infantil. Todavía sigue siendo gracioso mojar al otro. Arruinarle la ropa, hacerlo enojar. Todo risas hasta que un boludo llena el porrón y los sanguchitos con arena. Pero no nos importa porque habrá venganza. Agarramos su cráneo y lo estampamos contra esas aguas negras, tal vez así lo haya hecho Juan el bautista. Nunca falta la referencia al pez de tres ojos que inmortalizaron Los Simpsons -nunca faltan las referencias a Los Simpsons-.

A pesar de que tengo la cabeza llena de arena y barro, sonrío. Entre dientes digo: estoy como quiero.

La frescura del agua y las risas de mis amigos fueron la mejor cura para la resaca navideña. Debemos irnos, ya se acabaron los sanguchitos y la cerveza está caliente. De nuevo a las motos.

No me importa el filoso viento ni los animales de granja que se nos cruzan. Sólo ruego que ninguno de los mosquitos, tábanos y avispas me hayan transmitido alguna enfermedad. Tengo las piernas llenas de pequeños puntos rojos.


Y en ese momento, en el que me despido de las personas que quiero, pienso: ¿Necesito algo más? No, no necesito nada. Aquí tengo todo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario