La silvi, con sus palabras y abrazos.
Lucho, como ejemplo de vida.
El doctor, por ser mi norte.
La negri❤, por esas eternas meriendas, por esas charlas interminables, por los pellizcos, por los abrazos, por el interminable cariño.
Felipe, por esas vueltas eternas en el auto, por esas caminatas y por ser incondicional.
Marquitos, por acercarme a Dios.
Brunichis, por las charlas filosóficas con café y Baileys.
El mochudo, por todos los HH en Antares.
Mis superpoderosas, por las risas, las lágrimas y los abrazos.
El grone Ortiz y JC, por las placitas y las 1000 birras.
Fueron la parte linda de este año. Ojalá, algún día, pueda retribuirles todo. Próspero 2018.
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